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Mayor (R) de la Policía denuncia nexos del Santiago Uribe con grupos paramilitares en Antioquia

Por: Santiago O’Donnell

Lunes 24 de mayo de 2010

Un oficial retirado de la Policía Nacional colombiana acusó a Santiago Uribe Vélez, hermano del presidente colombiano, de haber creado y mantenido en los ’90 una estructura paramilitar que cometió varios crímenes en connivencia con fuerzas policiales en la provincia de Antioquia. También dijo que el presidente habría apoyado las actividades ilegales de su hermano.

La denuncia del mayor retirado Juan Carlos Meneses Quintero se hizo en Buenos Aires hace tres semanas ante un grupo de representantes de organizaciones internacionales que monitorean violaciones de derechos humanos en Colombia. Página/12 presenció el testimonio, que se mantuvo embargado hasta hoy por razones de seguridad a pedido del abogado de Meneses, Daniel Prado.

Escucharon la denuncia el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, director del Servicio Paz y Justicia; Carlos Zamorano por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, el juez de la Cámara de Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Eduardo Freiler, el presidente consultivo de la Asociación Americana de Juristas, Beinusz Smuckler, y el representante de la Asociación Americana de Juristas, Ernesto Moreau.

Meneses empezó su relato contando cómo conoció al hermano de presidente colombiano y cómo tomó contacto con la estructura para militar cuya creación y mantenimiento le adjudica a Santiago Uribe Vélez.

“En 1993, estando yo con el grado de teniente, me nombran comandante del Distrito Policial 7 de Antioquia con asiento en Yarumal. ¿Cómo llego yo a Yarumal? Yo siempre he sido una persona comprometida con la institución, muy de combatir a la guerrilla. En esa época Yarumal era muy peligroso, estaba asedidada por la guerrilla. A los coroneles les daba miedo. entonces los comandantes me mandan a mí. Yo recibo el mando del entonces capitán, hoy coronel retirado Benavídez. El me recibe y me dice ‘vea, Meneses, aquí hay una situación muy especial, acá hay un grupo de personas que hace limpieza, o sea limpieza social, o sea desaparecer a las personas que se identifican como guerrilleros, como ladrones, como secuestradores, extorsionadores, o sólo expendedores de vicio, o viciosos. Vea, usted lo único que tiene que hacer es cuando ese grupo vaya a hacer un trabajo usted tiene que colaborarles’.

“Le pregunto ‘cómo es esto, capitán’, y me contesta: ‘vea, el grupo tiene un jefe que se llama Santiago Uribe Vélez, que es el hermano del (entonces) senador Alvaro Uribe. El es un ganadero de la región que tiene la hacienda cerca de Yarumal, la hacienda La Carolina. El es el jefe de este grupo paramilitar.’ El capitán, pues, me cuenta la historia: ‘Yo les he colaborado, lo que hago es que cada vez que ese grupo va a cometer un asesinato lo que tiene que hacer es que la policía no reaccione, que usted los tenga guardados, ocupados, para que no vayan a capturar a los que cometen estos asesinatos, y ésta es la forma de colaborarle a Santiago’. Entonces él me relaciona con Santiago Uribe Vélez. El me presenta (y Santiago me dice): ‘mucho gusto, teniente, bienvenido a Yarumal, yo tengo este grupo que va a colaborar muchísimo con usted, además de que yo necesito que usted colabore con ellos, ellos le van a dar mucha información y liberar la zona cuando usted lo necesite’.

“En esa época la Policía Nacional siempre era calificada por la que menos delitos tenga, dejando de lado los homicidios, entonces lo que le interesaba a la policía era mantener los índices delincuenciales bien bajos. Me presento ante Santiago y me dice ‘yo a usted mensualmente le voy a dar una platica por usted colaborarme.’ El capitán Benavídez me decía ‘tranquilo, no hay problema, esto está coordinado con los altos mandos, no va a pasar nada’. Santiago me dice ‘vea, reciba esta plata o no la reciba, nosotros tenemos el apoyo de los comandantes de la policía a nivel departamental y amigos a nivel nacional, nosotros vamos a seguir actuando’, y yo dije ‘bueno pues, pa’ delante’. Ese fue el compromiso con Santiago.

”Así empezamos en enero de 1993, estuve febrero, marzo, a principios de abril me sacaron porque el escándalo fue a nivel nacional con medios de comunicación, se destapa el mal llamado grupo de los Doce Apóstoles. En el tiempo que yo estuve nunca se llamó Doce Apóstoles. Son los medio los que empezaron a usar ese nombre porque supuestamente había un sacerdote metido en ese grupo, que era el padre Palacios. A mí me sacan porque la cosa se calentó, ‘listo, mi coronel, yo sólo cumplo órdenes’, y me terminan mandando a un distrito todavía más difícil que es Segovia. Es que a mí me tenían como una persona eficaz para combatir la guerrilla. La cosa es que en esos tres meses se suscitaron unos incidentes en los que son asesinadas personas y yo le presto a Santiago la colaboración para que el grupo del cual él era el jefe pudiera cometer sus asesinatos.”

Meneses continuó con una descripción de los miembros del grupo y nombra como cofinancista del grupo junto a Santiago Uribe al hacendado Alvaro Vázquez. y dice que Santiago Uribe le designa un enlace con el grupo para las operaciones urbana y otro para la rurales. Nombra al personal policial a su cargo y dice que le ordena que colabore con el grupo.

”Este muchacho Rodrigo (uno de los enlaces) se alquiló una pieza al lado del departamento de policía que tenía conexión con la habitación donde yo dormía en el comando. El ahí tenía unos uniformes de la policía y el ejército, capuchas, botas, tanto es así que después la fiscalía hace un allanamiento de esa habitación y encuentra esos elementos.

”En la tercera reunión con Santiago me lleva a conocer la finca porque dice que le he colaborado mucho. Cuando vamos a la parte de atrás ellos tienen una plaza de toros pequeña porque ellos crían toros. Detrás de la plaza ellos tienen una pista de entrenamiento para paramilitares. Una pista con todos los obstáculos para un entrenamiento militar. La escalera, la telaraña, todos. El me dice ‘mira, aquí es donde entreno a mis muchachos’. En la finca él mantenía gente armada con escopetas, con fusiles, él incluso tenía una subametralladora. Esa vez Santiago también me muestra una lista, porque él tenía una lista de las personas que iban asesinando. En esa época Alvaro Uribe era senador y estaba aspirando a la gobernación. El me decía ‘tranquilo que cuando Alvaro sea gobernador nos va a ir mucho mejor”’.

A continuación, Meneses pasó a detallar cinco crímenes cometidos por el grupo paramilitar al amparo de su mandato policial.

“Hay un caso donde se obtiene información de que van a atracar un peaje. Yo les digo ‘vayan a hacer el operativo, no hay problema. Entonces ellos se esconden y efectivamente llegan a atracar el peaje. Fue gente de la Sigin (inteligencia policial) y fue el grupo de Santiago. Ellos dan de baja a dos delincuentes en el peaje. Eso se ve como positivo y las cosas empiezan a marchar.

”Hay otro caso en que Santiago me pide el favor: ‘hay una situación especial y es que ya tenemos ubicado a un colaborador de la guerrilla, entonces le voy a mandar a los muchachos, vamos a cometer el asesinato contra esta persona que colabora con la guerrilla. Esta es una persona conocida, es guerrillero, se llama Rodrigo Barrientos. Es conductor de un carro que utilizan como bus. Ya lo tenemos identificado que es la persona que suministra los víveres a la guerrilla. Tenemos que acabar con la guerrilla y él es cabeza visible de la guerrilla.’ (Yo contesto) ‘bueno, listo hágale, no hay problema’. Cometen el asesinato.

“Hay otro caso de una extorsión que le están haciendo a un comerciante de Yarumal, Santiago me llama y dice, ‘Meneses vamos a armar un operativo contra una persona. El empresario tenía un restaurante que se llama Las Rocas. Yo fui y le tomé declaración al empresario y armé el operativo, fue la gente del grupo y de la policía. Cuando fueron a recibir el dinero, ellos dan de baja a un extorsionador. Y otra persona se les vuela del lugar. Yo rendí un informe dando un resultado positivo. Había sido la policía, pero en coordinación con el grupo de los mal llamados Doce Apóstoles.

“¿Qué pasa? Este extorsionador que se escapa el grupo lo ubica en una finca que se llama La Sirena, entonces mi escolta me dice ‘vea teniente a esta persona ya la tenemos ubicada’. Entonces yo le contesto ‘pues bien entonces hágale’. Pues la idea era ésa: si estaba ubicado pues... entonces arman el operativo y asesinan a dos personas de apellido Quintero Olarte, padre e hijo. El hijo es el que había hecho la extorsión. Y ahí me involucran en el proceso. Porque el agente Amaya, siendo mi escolta, yo nunca lo autoricé que llevara los fusiles, él se llevó el fusil suyo y el fusil mío. Ellos van y les causan la muerte a estos dos Quintero Olarte y para colmo hieren a dos niños menores de edad. Yo al otro día voy a levantamiento con la inspectora de policía. Yo mismo recojo las vainas, las embalo y las entrego a las autoridades. Después me entero que Amaya se llevó los fusiles a cometer el asesinato. Por ese caso yo estuve detenido en dos oportunidades, una vez seis meses y otra vez tres meses, por el mismo hecho de las vainas, eso está en el expediente. Después me libro, logré mi salida con mi abogado, porque yo sabía que era un proceso político para que involucre a Santiago, pero yo decía que Santiago no tenía nada que ver. El me decía ‘tranquilo que ese proceso va a salir adelante, que el hermano ya está encima del proceso y que el proceso va a ser cerrado, como efectivamente ocurrió.

“El último caso fue una toma guerrillera que hubo en el municipio de Yarumal, que la guerrilla llegó a atacar al pueblo con fusil, ese caserío quedaba a cuarenta y cinco minutos del cuartel. Yo ahí busco a Santiago y le pido ayuda y él dice que ese día sólo tiene tres personas. Vaya con estos muchachos míos que ellos conocen un camino para llegarles allá. Ese día fuimos unos quince policías con los tres del grupo de Santiago. Burlamos el retén de la guerrilla y llegamos al pueblo y la guerrilla todavía le está disparando al comando de policía. Entonces armamos unas minas para esperar a la guerrilla, pero salieron por otro camino y me dejaron esperando. Después entro al pueblo y me entero de que a la policía le había ido muy bien, porque hubo tres bajas de la guerrilla contra sólo una de la policía.”

Para finalizar, Meneses ensayó una explicación de cómo terminó en Venezuela.

”El proceso a los Doce Apóstoles no llega a la verdad porque en Yarual había un grupo de comerciantes honestos que armaron un grupo de personas colaboradoras de la policía para papelería, gasolina, elementos de aseo. La fiscalía fue contra ellos, pero mentiras, esos comerciantes no eran, eran los ganaderos que estaban con Santiago. Pero la fiscalía nunca destapó a Santiago y fueron presos más de un año estos comerciantes sanos y el proceso sigue, siempre contra los comerciantes de Yarumal.

”Cuando el proceso arranca vamos con mi coronel a la oficina de Santiago. Ya no estábamos en Yarumal. El tenía una oficina en Medellín. Santiago nos dice ‘vean, ustedes no se preocupen, con mi hermano hablamos con las personas que teníamos que hablar para que este proceso no termine en nada y ustedes salgan absueltos. Váyanse tranquilos. Eso sí: no me mencionen’. A los años, en el 2002, 2003, yo ya soy mayor de la policía y me llega un traslado para un sitio malo. Ubico a Santiago, lo llamo y le digo que no me manden. El dice ‘el compromiso era archivar la causa y ya cumplimos. No vuelvan a llamar’. Esa fue la última comunicación con Santiago. El año pasado empezaron las amenazas, Santiago sabe que soy una persona que sé mucho de él, a la mayoría del grupo de los Doce Apóstoles los asesinaron. Entonces tomé las decisión de escaparme.”


Colombian president’s brother said to have lead death squads
By Juan Forero
Washington Post Foreign Service 
Monday, May 24, 2010

Colombian President Álvaro Uribe will leave office in August having largely succeeded in winning control of once-lawless swaths of countryside from Marxist rebels, an accomplishment partly made possible by more than $6 billion in U.S. aid.

But Uribe’s government has also been tarnished by scandals, including accusations in congressional hearings that death squads hatched plots at his ranch in the 1980s and revelations that the secret police under his control spied on political opponents and helped kill leftist activists.

Now a former police major, Juan Carlos Meneses, has alleged that Uribe’s younger brother, Santiago Uribe, led a fearsome paramilitary group in the 1990s in this northern town that killed petty thieves, guerrilla sympathizers and suspected subversives. In an interview with The Washington Post, Meneses said the group’s hit men trained at La Carolina, where the Uribe family ran an agro-business in the early 1990s.

The revelations threaten to renew a criminal investigation against Santiago Uribe and raise new questions about the president’s past in a region where private militias funded with drug-trafficking proceeds and supported by cattlemen wreaked havoc in the 1990s. The disclosures could prove uncomfortable to the United States, which has long seen Uribe as a trusted caretaker of American money in the fight against armed groups and the cocaine trade.
"This is what we have been hoping for — that something like this could come out, and we could show what these paramilitary groups were," said María Eugenia López. She said five of her relatives were killed by paramilitaries based in Yarumal in 1990.

Human rights groups have long demanded that Uribe clarify his role, if any, in the formation of some of those groups, whose extensive war crimes are being untangled by special teams of prosecutors. Uribe was senator and then governor in this state, Antioquia, where the number of paramilitary groups grew exponentially with the help of military forces and business interests that wanted a proxy force to fight then-potent guerrilla forces.
In an interview in his home in Medellin, Santiago Uribe denied that he or his brother were involved in any crimes. He said the allegations are part of a carefully orchestrated campaign to hurt the president. "The enemies of the president will not rest, and he knows it very well," Uribe said.

The president’s spokesman did not respond to phone calls seeking comment. But in his eight years in office, Uribe has frequently vented against human rights activists, accusing them of being guerrilla stooges who disseminate false accusations against his government.

But human rights advocates who have first-hand knowledge of Meneses’s allegations said his declaration amounts to powerful evidence that should trigger an investigation. Several of them are prominent Argentines, including 1980 Nobel Peace Prize laureate Adolfo Perez Esquivel, who heard Meneses recount his story in a videotaped meeting in Buenos Aires in April.

"He incriminates himself and also the brother of the president who managed the paramilitary group, but also President Uribe," Pérez Esquivel said.

’12 Apostles’

Prosecutors investigated Santiago Uribe in the 1990s for paramilitary ties and temporarily jailed local businessmen, Meneses and another police commander, known as "Captain Dam" because he was accused of throwing victims’ bodies into the local dam. Secret witnesses who participated in crimes gave depositions detailing Santiago Uribe’s role. But no one was convicted for heading the group, known as the 12 Apostles because one of its members was a priest.
Meneses is the first close collaborator of the 12 Apostles to speak publicly about the group’s inner workings. His declarations are also the most extensive recounting by a security services official of how Colombia’s militarized police and its army worked in tandem with death squads in one community — a model that investigators of the paramilitary movement say was duplicated nationwide.

Meneses has not yet provided testimony to judicial authorities, but he has written to the state’s investigative agencies to announce that he wants to cooperate. The video made in Argentina has also been seen by investigators, and an official in the Colombian justice system said prosecutors want to depose Meneses. If his testimony is credible, the official said, it would reopen long-dormant cases.

"The case against Santiago Uribe can be revived," the judicial official said, speaking on the condition of anonymity because he was not authorized to discuss the case.

Speaking at his home with his wife at his side, Santiago Uribe acknowledged that Meneses’s accusations could "of course" reopen his case. In rambling responses to several questions, he admitted that a man had been killed at his hacienda under murky circumstances but said he was unaware paramilitaries operated in Yarumal.
Meneses’s role

In his recounting, Meneses said he immediately began collaborating with the paramilitary group upon being assigned to head the police in Yarumal in early 1994. Santiago Uribe was the main fundraiser and strategist behind the group, Meneses said, describing meetings in which the two discussed who would be killed next. Meneses said his own role was simple: He ensured that his policemen were nowhere near where a killing was to take place.
"I allowed them to act," he said of the hit men, who included a police officer, Alexander de Jesús Amaya, who later cooperated with authorities. The dead included suspected guerrillas and extortionists, Meneses said, but also civilians with no ties to rebel groups.

"First, it was drug addicts and small-time criminals winding up dead," said one former town official, speaking on the condition of anonymity. "Then, there were more and more and more dead."
For his help, Meneses recalled, he received a monthly payment of about $2,000 delivered by Santiago Uribe.
Meneses said he came forward because associates in the security services warned him he would soon be killed for knowing too much. Meneses reasoned that going public transforms him from a little-known retired policeman into a valuable witness whose death would provoke serious inquiries.

In October, he fled to Venezuela, seeking refugee status with his wife and children. He contacted a prominent Colombian human rights activist, Javier Giraldo, a Catholic priest, who took Meneses to Argentina. Meneses’s three-hour confession in Argentina gave him a level of legitimacy, said Pérez Esquivel, the Nobel laureate.
"Few police or military officers have had the valor to admit to crimes in Colombia," Pérez Esquivel said.

Fuente: mayo 24 2010

http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/05/23/AR2010052303821.html?hpid=artslot&sub=AR&sid=ST2010052304124

Q & A with Juan Carlos Meneses, retired major in Colombia’s National Police

Monday, May 24, 2010

Juan Carlos Meneses, 42, a retired major in Colombia’s National Police, has decided to speak out about how he collaborated with a paramilitary group in the small northern town of Yarumal. The group, he now says, was organized and led by Santiago Uribe, President Álvaro Uribe’s brother.

The allegations could revive an investigation that prosecutors had shelved against Santiago Uribe in the 1990s. Meneses’s public allegations about the inner workings of Yarumal’s 12 Apostles paramilitary gang are the most extensive ever offered by an officer of Colombia’s security services, which have long been linked to the illegal militias that spread terror until a government-run demobilization ended in 2006. Fearing he would be killed for knowing too much, Meneses fled the country and went public with his story, first to a group of respected Argentine human rights activists. He spoke to The Washington Post’s Juan Forero on May 12.

Q: Why did paramilitary groups form in Yarumal?
A: "The guerrilla scourge was what was happening at that time, because the guerrillas had taken over the zone, carrying out kidnappings, extorting the ranchers and farmers."

Q: You’ve said Santiago Uribe led those paramilitaries. What did he do?
A: "Santiago’s role was to lead a group of cattlemen. He organized them to put together a group to protect themselves against guerrilla actions. So his role is to call them and say, ’We’re going to start up a self-defense group.’ "
Q: Had you ever seen this kind of group before your arrival in Yarumal in early 1994?
A: "You already saw a certain resistance of cattlemen, among those people who had money. Still, I was a bit surprised to see what was happening because I had not seen it anywhere else where I had been as a sublieutenant and lieutenant — to see people of a certain importance and reputation, hacienda owners and cattlemen, uniting like this."
Q: What was the role of Álvaro Uribe, a rising politician and senator with an eye on national office, as all this was going on in Yarumal?
A: "What I knew about Álvaro is what Santiago told me. In that time, he said to me, ’Don’t worry, lieutenant. My brother, Álvaro, knows all about this."

Q: When authorities began to investigate you and another police commander for paramilitary crimes, did the Uribe family intercede on your behalf?

A: "We went to an office Santiago had on the 13th or 14th floor of the Coffee Building, which is near Berrio Park in Medellin. He received us, and my captain and I tell him, ’Look, they’re investigating the 12 Apostles — we need you to help.’ And he said, ’Don’t you worry because Álvaro has very good friends in the attorney general’s office, he has very good friends in politics in Bogota, and we’re going to try to see that the case is shelved.’ "

Q: Did Santiago Uribe pay you for collaborating with paramilitary groups?
A: "When my captain puts me in touch with him, he tells me each month you’ll get some money, and at that time it was 1,500,000 pesos [less than $2,000], which at that time was a lot of money."

Q: And you took the money without qualms?
A: "Santiago tells me, ’Look, lieutenant, I am going to give you this monthly, and you should know that your commanders, the commanders in the police force in Antioquia, know all about it. So whether you receive it or not we’re going to keep going because we have the support.’ So that stops you and you say: If that’s how things are done what can you do?"
Q: Investigators say that among the killers in Yarumal was a police officer, Alexander de Jesús Amaya. Tell me about him.
A: "The police confided a lot in him. He was a police hit man. I understand that they transferred him so he could act against the guerrillas, killing people. He had worked in the southeast of Antioquia where he had killed a lot and later they sent him to Yarumal."

Q: You’ve said there was a room that was rented, right next to the Yarumal police headquarters, to store gear the paramilitaries used?

A: "They stored their clothes, the camouflage, the caps, boots, knapsacks, tents."
Q: Other witnesses have, in years past, provided much of the same information you are now providing. But their identities are unknown. Who are they?

A: "They knew about the relations between the police and the group. They talk about the meetings I had with Santiago on the farm. They knew I received money from Santiago. That is how I get linked up with all this."
Q: When you and other policemen were investigated in the past, why did you not open up about what you knew about Santiago Uribe?
A: "We never considered mentioning him because if you do that then you would have to talk about everything — how the murders took place — and so you would incriminate yourself."

Q: You said you felt you were going to be killed, so you decided to leave the country and talk. Why now?
A: "The tension I had in Colombia was unbearable. I preferred to talk, and not be in Colombia where I could be murdered. That is why I made the decision to tell the truth."

Q: You seem to justify paramilitary groups by saying they were formed to fight guerrilla atrocities, but did you not kill lots of innocent people?
A: "I believe that there also were innocent people. But even so, innocent or not, I think that they should not have been murdered. I carry that weight on my conscience and that remorse also weighs on me, and leads me to talk about all this."
Fuente: http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/05/24/AR2010052400080.html?sid=ST2010052304124
Mayo 24 2010

Reacciones en medios colombianos:
Declaraciones de Adolfo Pérez, en diálogo con La FM.
http://www.elespectador.com/audio-2...

Washington Post revive escándalo de "los 12 apóstoles"

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